domingo, 17 de marzo de 2013


ANTIOQUEÑOS ESTÁN PRODUCIENDO ACETAMINOFEN INYECTABLE


Corpaúl es la primera empresa de Latinoamérica en elaborar la medicina intravenosa.

La producción de una solución intravenosa de acetaminofén no solo deja a Colombia como uno de los pocos en desarrollar ese medicamento en el mundo, sino que reviste un nuevo avance científico liderado desde la región. 
Esa fue una de las conclusiones arrojadas ayer tras la presentación de Traucet, el acetaminofén inyectable elaborado por la fundación del hospital San Vicente de Paúl, Corpaúl, tras un proceso de más de tres años de desarrollo científico. 
El medicamento, que hasta ahora solo se producía para América en Estados Unidos, fue desarrollado por primera vez en Francia y su uso es adecuado para pacientes en los que la vía oral no es conveniente. 
Según la toxicóloga, Yuli Agudelo, el acetaminofén intravenoso es más seguro porque actúa directamente en el cerebro. Además es más efectivo y con menos efectos adversos que otros medicamentos.
"El producto no es para usar en la casa, ni voy a ir a comprarlo a la farmacia. No se lo voy a poner inyectado a mi bebé y si requiero su uso debo consultar", agregó. 
Para que las autoridades médicas avalaran el medicamento, Corpaúl debió realizar adecuaciones en su planta productora de Guarne y desplegó un equipo científico interdisciplinario.
Así mismo, invirtió una cifra superior a los 200 millones de pesos en su desarrollo.
Igualmente, emprendió los trámites legales para iniciar la comercialización hace cuatro meses en hospitales del país.
  "Hicimos ensayos de laboratorios, luego realizamos protocolos y llegamos a complejos ensayos industriales. Logramos tener un producto que garantiza la salubridad y libre de preservantes que produzcan reacciones adversas a los pacientes", expresó el médico Francisco Cano, director de Innovación de Corpaúl. 
El acetaminofén entra a hacer parte de un amplio portafolio de más de 30 productos como sueros hospitalarios y dispositivos médicos que tiene Corpaúl y que les permitieron tener en el 2011 utilidades por 58.000 millones de pesos y esperar para este año un crecimiento del 26 por ciento. 
"Exportamos a Ecuador, Panamá, República Dominicana y Venezuela a donde crecimos el comercio un 20 por ciento", concluyó Maria Elena Duque, directora de Corpaúl. 

lunes, 4 de marzo de 2013



Un estudio sugiere que la enfermedad de Alzheimer es el precio de la evolución humana

Investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana sostienen que la sensibilidad al proceso neurodegenerativo es una consecuencia secundaria de la especialización metabólica de nuestras áreas parietales.
Un estudio liderado por Emiliano Bruner, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), y Heidi Jacobs, neurosicóloga del Instituto alemán de Neurociencia y Medicina de Jülich, propone un marco evolutivo al origen de la enfermedad de Alzheimer. El trabajo, publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, sugiere que la sensibilidad al proceso neurodegenerativo sería el precio que tenemos que pagar los Homo sapiens para nuestras capacidades cognitivas.

De acuerdo con la hipótesis formulada en este artículo, dicha sensibilidad es la consecuencia secundaria de la especialización y de la complejidad metabólica de nuestras áreas parietales. “De hecho, en las primera fases de esta enfermedad se observa un déficit metabólico, de gestión de la energía, de estas misma áreas”, explica Bruner.

El registro fósil y paleoneurológico muestra que nuestra especie se caracteriza, en geometría cerebral, por una marcada reorganización de dichas áreas, relacionadas con las capacidades cognitivas. Los procesos de crecimiento y desarrollo que llevan a estos cambios cerebrales están ausentes en los simios antropomorfos, así como en homínidos con gran volumen cerebral como los neandertales. Además, en los tejidos neurales, en la corteza parietal profunda, los humanos tenemos áreas que tampoco se encuentran en los otros primates.

El precio de nuestra inteligencia

Por tanto, este desarrollo de las capacidades cognitivas del Homo sapiens puede que haya conllevado una mayor sensibilidad a defectos metabólicos: balance energético, toxinas, gestión del calor, etc. Y, como señala Bruner, éste es el precio que tendríamos que pagar por disfrutar de nuestras capacidades peculiares.

Bruner concluye que el 'silencioso' filtro de la selección natural sólo reconoce las ventajas cognitivas y ninguna de sus desventajas, ya que al afectar al hombre a edades tardías, este 'efecto secundario' no influye en las capacidades reproductivas del individuo.